Bailarina en dos poemas-Apuntes, (cont.)
Para colmo de coincidencias, Fanny Elssler actuó en Cuba, donde su arte fue justamente aplaudido y admirado, y más de un poeta cubano le dedicó versos. En su artículo “Fanny Elssler en los versos románticos de José Jacinto Milanés”, publicado en la revista Cuba en el ballet, Salvador Arias comenta:
“La Elssler, en sus dos presentaciones en Cuba, dio origen a múltiples entusiasmos poéticos, que incluso en ocasiones eran arrojados en forma de octavillas desde las localidades altas en el momento de las ovaciones finales de sus presentaciones.” (26)
En el mismo artículo se insertan, a manera de ilustración, anuncios de actuaciones de Elssler en Cuba, y la reproducción de una marquilla para envase de habanos que homenajeaba a la bailarina austríaca, y se incluyen como anexo los dos poemas que le dedicara J. J. Milanés. Frente a la Catedral de La Habana, en la antigua casona de los condes de San Fernando, donde se hospedó la artista durante su estancia en Cuba, una tarja recuerda su paso por la isla.
“La oración diaria del gitano es para pedir ‘la salud
y la libertad’; ningún símbolo más adecuado puede
encontrarse para su baile” (27), señala en el libro ya citado
la profesora Ivanova. Todo lo que la danza española encierra de pasión,
fuerza, vitalidad y afirmación del libre albedrío humano, ha
movido a Rilke y Martí, distantes en tiempo y espacio, a dar testimonio
elocuente de admiración por la belleza más allá de toda
frontera, dejándonos dos poemas donde, en feliz expresión empleada
por Salvador Arias en el artículo que antes citamos, “poesía
y danza hablan un mismo lenguaje”.
Olga Sánchez Guevara
La Habana, febrero de 2003
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