Referencias
(1) En 1995, mientras leía la tesis de grado de la hispanista alemana Christine Arndt, me encontré por primera vez con la “Bailarina española”, de Rainer Maria Rilke. De inmediato despertó en mí el recuerdo de la bailarina española que danza en los Versos Sencillos de José Martí, y comenté con mi amiga alemana lo interesante que sería comparar ambos poemas. Desconocía yo en aquel momento, como hasta hace muy poco, que esa comparación ya había sido parcialmente abordada (José Prats Sariol, “Martí, Rilke y la Bailarina Española”, en Estudios sobre poesía cubana, Ediciones Unión, La Habana, 1980, pp. 11-24); por su parte, en fecha reciente, Lourdes Arencibia propone ambos poemas como textos paralelos, en su ensayo El traductor Martí (Lourdes Arencibia Rodríguez, El traductor Martí, Ediciones Hermanos Loynaz, Pinar del Río, 2000). Este trabajo no pretende ser una indagación exhaustiva sobre el tema; por eso el subtítulo, “Apuntes”.
(2) Prefacio de Gabriela Mistral para la edición en inglés de Martí, el Apóstol. En: Jorge Mañach, Martí, el Apóstol, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, p. XXIV.
(3) Jaime Ferreiro Alemparte, España en Rilke, Taurus, Madrid, 1966, pp. 21, 22 y otras. “Quien más sabía de Rilke era el gallego Jaime Ferreiro”, ha dicho Alberto Zurrón, fundador de la Sociedad Rilke Española.
(4) A pesar de su radical y exclusiva opción por la literatura, Rilke no estuvo ajeno a la política de su tiempo. Lo demuestran las Cartas sobre política (Briefe zur Politik) publicadas en 1992, en alemán, por la Insel Verlag, en recopilación y edición de Joachim W. Storch. En carta a su esposa Clara Westhoff, el poeta se manifiesta esperanzado en la revolución de 1918. Poco después expresará su consternación por los asesinatos de Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, y por el terror con que fue sofocada en Munich la República de los Consejos. En la mañana del 1 de mayo de 1919, en Munich, Rilke es sometido a arresto domiciliario bajo la acusación de bolchevique (!) y de haber disparado contra tropas del gobierno (!!). Este incidente, que habla por sí solo sobre la posición política de Rilke en esa época, le motiva a abandonar definitivamente Alemania. Años más tarde, el autor que había fustigado la miseria y la guerra como “enfermedades de este mundo” derivaría hacia un resignado conservadurismo político, atribuible, según Storch, al empeoramiento de la salud física del poeta.
(5) Ferreiro, op. cit., p. 393.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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