Prof. Helmut Berschin
Lic. José Francisco Vales Bermúdez
alemanes congregados en la cantina de Hoffman para reportar sobre los resultados de esa contienda electoral:
No hay salón de bebida que no hierva. En los de suburbio, a los dos lados de ambos ríos, se apuesta y balbucea; y no hay nadie en pie, sino porque los unos se apoyan contra los otros; de beber y vocear están roncos. No son así los salones de gente alemana, que votó muy temprano, y a sus casas no ha vuelto, sino a oír perorantes, y quemar sus pipas, y beber en sus jarrillos de barro bañado, sobre la salchicha de Frankfort o el bocado de pastoso Limburgo, el Hubmacher negro, o el Licboschaner; toda esta gente de Alemania es de buen ver; su ropa, buena; su aspecto, honrado; su alegría, reflexiva y bonachona; su lealtad, teza; su juicio, lento y propio; en todo alemán hay un poco de Lutero:?—republicanos han sido por lo común, pero esta vez, han votado mayormente con los demócratas[…] -en verdad, los alemanes han despoblado selvas, y fundado Estados, y abierto vías férreas del Atlántico al Pacífico; y el mejor comercio de Nueva York, alemanes lo hacen[…]. El hijo del alemán es culto, respetuoso, fuerte y dado a su trabajo…(10)
3.3. Importancia de la lengua alemana
Junto a las numerosas referencias a la cultura alemana y Alemania se hallan en los textos martianos diversas observaciones sobre la importancia de la lengua alemana, lo cual hace suponer que Martí consideraba indispensable tener conocimientos de alemán. Estas aseveraciones de Martí se corresponden plenamente con su admiración por autores alemanes como Goethe y Schiller(11), su interés por la filosofía y ciencia alemanas y su sentencia “lo alemán, donde está vertida la obra toda del hombre”.(12)
En calidad de periodista y director del periódico neoyorquino La América abogó Martí por la introducción de métodos científicos en el sistema educacional y por el abandono de la enseñanza clásico-humanista. Para Martí la enseñanza científica suponía conocer el idioma alemán:
De todas partes se pide urgentemente la educación científica… El orador en una fiesta de Universidad, de esas muy animadas con que los colegios celebran en junio su apertura de curso, dijo palabras que han recorrido entre aplausos toda la nación, algo semejante a esto: en vez de Homero, Haeckel; en vez de griego, alemán…(13)
Dos años más tarde trató nuevamente Martí este tema con motivo de los cambios que se introdujeron en los planes y programas de estudios de la Universidad de Harvard:
Bienvenida ha sido, pues, y merece serlo, esta
decisión de Harvard de ir acercando a la vida la educación universitaria,
y poniendo a los alumnos comunes más cerca del alemán y francés,
que del latín y griego…(14)
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