José Martí: un pobre de la tierra, (cont.)
Además, mantuvo otro romance con otra actriz, Concha Padilla. Allí,
por donde pasaba, su genio y su carácter levantaban pasiones.
De España, donde dejó muchos amigos, amores y admiradores, parte,
a finales de 1874, con pasaporte falso, hacia Francia, en París, se
entrevista con Víctor Hugo, el autor de los Miserables.
De regreso a América se instala en México y desde allí comienza su peregrinar por tierras de Sudamérica: Guatemala, Venezuela, Hondura y El Salvador. Libros, revistas, conferencias, periódicos, en todos ellos va dejando la huella de su impronta. Va aprendiendo y escribiendo, en ambas cosas su hacer es impecable.
En 1878 lo encontramos de nuevo en La Habana. La Paz del Zanjón, que puso fin a la Guerra de los Diez Años, le permitió instalarse como abogado en su patria amada. Pero esa alegría sería efímera. El 25 de septiembre de 1879 es detenido y es nuevamente deportado a España. En la Logia Masónica, Caballero de la Luz de Madrid, se hace masón y ostenta el gado de Venerable Maestro.
Casi, tan rápido como un relámpago, torna de nuevo a América. Se instala en Nueva York, donde pasará 15 años de su ajetreada existencia.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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