José Martí: un pobre de la tierra, (cont.)
Martí iba y venía, era como un torrente que no cesa. En su mente está Cuba. Y lo decía bien: “ Dos patrias tengo yo, Cuba y la noche...”. Discursos, viajes, conferencias, reuniones con la emigración, con la gente, que como él, preparan la “Guerra necesaria y justa”.
Es en los Estados Unidos, en el mismo corazón del “monstruos revuelto y brutal que nos desprecia”, como dijo en su Carta Testamento a su amigo Manuel Mercado, donde pensó y realizó lo más acabado y extraordinario de su obra política, periodística, literaria y humanística. Allí creo un movimiento literario, El Modernismo, fundó un periódico, Patria, editó y escribió él sólo una revista para niños, La edad de oro, organizó la Revolución del 95 y creo un partido, El Partido Revolucionario Cubano.
Su obra, originalísima, está marcada por la impronta cultural de la Península española, desde Al-Andaluz hasta el Siglo de Oro. Conocía a fondo a Grecia, Roma, la Biblia, el Oriente, Francia, Alemania, el mundo anglosajón y las antiguas culturas de Mesoamérica.
Murió como él quería, el 19 de mayo de 1895, en los campos de Cuba, revólver en mano, montado en su caballo blanco, de cara al sol, para legarnos una patria libre, “con todos y para el bien de todos”.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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