Ismaelillo:
naturaleza, poesía y lenguaje
Por Mirtha J. Fernández
Algo que ya hice notar anteriormente, apreciable en Ismaelillo, es el carácter no superficial con que se acude a los elementos de la naturaleza. El contenido ético que ellos aportan en numerosos casos, convertidos en símbolos, metáforas, símiles, etc, demuestra lo anterior. Es harto frecuente la carga enjuiciadora de imágenes como estas, algunas ya mencionadas anteriormente.
Potros y hienas Príncipe enano
Seres de montaña
Seres de valle
Seres de pantanos
(Seres) de lodazales) Musa traviesa
Gusanos de las ciudades Amor errante
Tábanos Chacales Tábanos fieros
Palomas
Aguilas
Tórtolas Tórtola blanca
Pero el contenido ético que asumen los poemas, no se limita a la concentración de valores positivos o negativos, en determinados símbolos o expresiones comno las mencionadas. En general, a partir de lo que podemos vislumbrar en Ismaelillo, la naturaleza como entorno, como universo vital, también es fuente para la conformación y confirmación de valores humanos, mediante su interrelación con el hombre, encarnado en el sujeto poético. En la medida en que ella proporciona estados de ánimo relacionados con sentimientos de realización vital, o cataliza los tormentos más íntimos, condiciona virtudes, aun por rechazo a sus criaturas despreciables.
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