Ismaelillo: naturaleza, poesía y lenguaje, (cont.)
La preferencia explicita del poeta por la naturaleza, su refugio en ella por una u otra razón, es un motivo que hallamos en más de una pieza de Ismaelillo, sea para la evocación del recuerdo del hijo, sea para su búsqueda simbólica. En Sueño despierto, es el marco para la añoranza:
Yo sueño con los ojos
Abiertos y de día
Y noche siempre sueño
Y sobre las espumas
Del ancho mar revuelto,
Y por entre las crespas
Arenas del desierto,
Y del león pujante,
Monarca de mi pecho,
Montado alegremente
Sobre el sumiso cuello,
Un niño que me llama
Flotando siempre veo.
En Musa traviesa, nuevamente el sueño lleva al creador hasta los más puros ámbitos de la naturaleza:
Yo suelo, caballero
En sueños graves,
Cabalgar horas luengas
Sobre los aires.
Me entro en nubes rosadas
Bajo a hondos mares,
Y en los senos eternos
Hago viajes.
Allí asisto a la inmensa
Boda inefable,
Y en los talleres huelgo
De la luz madre: (...)
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