Ismaelillo: naturaleza, poesía y lenguaje, (cont.)
Luego de una expresión metafórica donde se reiteran los únicos elementos no naturales del poema (almohada, espuela, corona), un símil nos trae de nuevo sol, nubes, sombras, y finalmente, la construcción tropológica, también reiterada, donde senda y cueva devienen símbolos de la intimidad, la vida, todo un universo vivencial del poeta.
Pudiéramos hacer un análisis similar en la mayor parte de los poemas que componen el libro. Excepto alguno que otro como Mi reyecillo, donde abundan elementos de otro tipo, o Sobre mi hombro, donde no es tan marcada la utilización de esos elementos naturales, en la generalidad de los casos la composición de los tropos, y con ellos de imágenes, ambientes, referencias, es la ya aludida; incluso en un poema como Tórtola blanca, que evoca un ambiente ajeno al mundo puro y limpio de la naturaleza, hay elementos claves para la consumación de la idea fundamental que anima el poema, encarnados en ella, y portadores, sobre todo, de un conjunto determinado de valores éticos, por lo que su utilización conlleva enjuiciamientos en ese orden.
Tal es el caso de esas “tiernas palomas” y esas “águilas”, así como de la simbólica tórtola blanca”, integrada de tal modo al contexto del poema, que se hace verosímil y funciona no sólo en la lectura simbólica, sino tambien en la apreciación lineal, visual, del poeta pálido que recoge la tórtola hollada; ello, gracias a que antes de llegar a ese pasaje, el poema va conformando un subsistema de elementos naturales integrados, incorporados al mundo artificial de la fiesta, para crear una ilusión de realidad, de composición heterógenea donde los elementos se analogan en cuanto a significar, a habitar un espacio propio y común. Así mismo el sujeto lírico duda si “...allá entre otomanas, /Tropiézase en restos/ De tules, o de alas.” Y antes de llegar a la muerte de la tórtola en la alfombra, hemos visto como “La vida incendiada, /En risas se rompe /Y en lava y en llamas /y lirios se quiebra./Y violas se manchan /(...), Y junto a los danzantes Mariposas rojas /Inundan la sala.”
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
>
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
Tel.: 239-455-8407
