Poética de José Martí

Por Rosario Rexach

Muy pronto en su vida –no tenía más que veintidós años– comenzó José Martí a esbozar su credo poético. Forzado por las circunstancias vuelve a América después de su primer destierro político en España para radicarse en México adonde su familia había emigrado para reunirse con él. Venía equipado con los títulos de abogado y de Licenciado en Literatura así como con un acervo de nuevas experiencias de todo orden, principalmente culturales. En ese viaje de regreso había pasado por París donde había conocido a Víctor Hugo y cuyo libro Mes Fils lo acompañó en el viaje y el cual –en mi opinión– además de traducirlo, dejó honda huella en su obra.

En México ejercer la abogacía le hubiera sido difícil por sus convicciones políticas. No así las letras. A ellas se dedicaría. El periodismo sería el primer paso. La Revista Universal le abrió sus puertas. Allí inició sus colaboraciones. Y en sus páginas, posiblemente sin darse cuenta, fue esbozando su orientación poética. Así, en un comentario aparecido el 11 de mayo de 1875 dice:

Un pueblo nuevo necesita una bella literatura…La literatura es la bella forma de los pueblos. Con pueblos nuevos, ley es esencial que literatura nueva surja.(l)

Poco después va a insistir en la misma idea:

Toda nación debe tener un carácter propio y especial;¿hay vida nacional sin literatura propia?(2)

También en las páginas de dicha revista esbozó muy desde sus comienzos algo que habría de ser uno de los principios orientadores de su obra: su estimación por el mundo interior del poeta como fuente de creación y su aprecio de la fantasía y del sueño, de lo onírico. Prueba de ello son estas frases, también de 1875, cuando apenas había iniciado su vida de escritor. Dicen:

Lo informe es lo más bello; lo incorrecto es la verdad. Cuando hay luz en el alma hay en los labios escasez. Lo grande absorbe; cuando lo grande está replegado en nuestro germen, las palabras son impotentes y mezquinas. ¡Júzguese al poeta por lo que sueña, no por lo que escribe!(3)

Y en otro momento dirá:

Dan los talentos imaginativos en pensar que poeta es algo como oficio. Poeta es algo como relámpago; se enciende a instantes... Duro es traer a la tierra la imaginación que vuela a lo alto.(4)

Muy pronto también surge de su pluma otra norma, la que aconseja que la poesía no puede ser siempre igual aunque parta de la más honda intimidad, porque diverso es siempre el sentir que la provoca. Por lo que a veces será ruda, a ratos suave como un bálsamo, otras airada. Quizás sea el fragmento que sigue el primer documento donde Martí expresa esta idea. Es en un comentario a un libro de versos de su amigo Antenor Lescano. Dice:

Son los unos poetas por el afán de hacer versos y sónlos otros porque los accidentes de la vida les van poniendo versos en los labios; es aquella poesía, como poesía del cerebro, vaga y hermosa a veces, con la hermosura del follaje; es la otra manera como poesía del corazón, savia vital,

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Con orgullo reproducimos este artículo que Rosario Rexach hubo de enviarnos poco antes de morir. La señora Rexach fue una estudiosa de José Martí toda su vida. Para un interesante y sentido trabajo sobre Rosario Rexach los invitamos a leer:

Rosario Rexach (1912-2003):
Pedagogía y literatura rumbo al tiempo cierto
por el Dr. Eduardo Lolo

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