Poética de José Martí, (cont.)
vez en francés– en algunos periódicos de la ciudad: The Hour y The Sun. Sus primeras colaboraciones tienen como tema asuntos de arte. Él mismo se refiere a ello con ironía burlona al escribir:
De manera que sé de pintura. Ha comenzado a publicarse en N. York un periódico de artes y salones, The Hour, y sus redactores principales, Tiblain y Murphy, habían encargado a un cubano artista, maestro afamado del creyón, a Collazo, un crítico de arte. Collazo habló de mi...Y heme aquí con dos papeletas para ver museos… Yo sé un inglés bárbaro…(11)
En esta tarea –como lo hace siempre– continúa sugiriendo sus ideas sobre el hacer poético. Y al año siguiente –en 1881– va por un breve período de tiempo a Caracas. Aún sueña con radicarse en un país que hable su lengua. Y funda allí la Revista Venezolana. Y es entonces –en mi criterio– donde cuaja, ya madura, su prosa y también su “Poética”. Prueba al canto. En Caracas visita a la noble figura de Cecilio Acosta. Y publica en la revista que había fundado la hermosa reseña de dicha visita. En ella se lee:
Esta lectura varia; copiosísima, aquel mirar de frente, y con ojos propios en la Naturaleza, que todo lo enseña; aquel rehuir el juicio ajeno, en cuanto no estuviese confirmado en la comparación del objeto juzgado con el juicio; aquella independencia provechosa, que no le hacia siervo, sino dueño; aquel beber la lengua en sus fuentes, y no en preceptistas autócratas ni en diccionarios presuntuosos, y aquella ingénita dulzura que daba a su estilo móvil y tajante todas las gracias.(12)
El elogio implícito en la semblanza enoja al gobernante imperioso Guzmán Blanco que aspira también a ser exaltado. Martí, fiel a sus convicciones, decide retirarse y vuelve a Nueva York. Es a fines de 1881. Ya para entonces sabe qué quiere como escritor y cómo ha de ser lo que escriba. No extrañe por eso que diga en carta que se considera su testamento literario esto:
Versos míos, no publiqué ninguno antes del Ismaelillo: ninguno vale un ápice. Los de después, al fin, ya son unos y sinceros.(13)
El pequeño libro se publicó en 1882 habiéndose escrito en su mayor parte en Caracas.
A partir de esa fecha su ruta como escritor tiene ya rumbo fijo y decidido. Y tanto su prosa como su verso reflejarán los principios en que largamente ha meditado y que lo orientarán. ¿Cuáles son estos principios? Difícil atreverse a establecerlos. No porque no sean claros sino porque arredra esto de sentar principios para la obra de alguien que –si alguno tuvo hasta la raíz– fue no tener ninguno de obligado acatamiento cuando contraviniese lo que en su concepto debía ser. Pero la inteligencia de un problema –y no otra cosa es la crítica– obliga a ese discernimiento, aunque como afirmase Bergson, la inteligencia mata la vida. Voy, pues, a la sistematización anunciada.
La Poética de Martí puede resumirse en estos puntos: l)-Sinceridad 2)-Ajuste al nivel del tiempo 3)-Deber misionero 4)-Respeto por el fondo misterioso de donde surge la creación y 5)-Antiacademicismo. Procedo a explicar.
l)-Sinceridad.- ¿Qué es para Martí la sinceridad? No vale la palabra lo mismo para todos. En su voz es autenticidad, fidelidad al propio ser, radical coraje para “perseverar en el ser” como pedía Spinoza. Es el “yo sé quien soy” que dice Don Quijote o el “to be or not to be” de Hamlet. Esa sinceridad, esa autenticidad, la expresa
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