Rosario Rexach (1912-2003):
Pedagogía y literatura rumbo al tiempo cierto (cont.)

Por ejemplo, analizando el cuento de Rómulo Gallegos “Paz en las alturas”, luego de citar un fragmento del mismo de largas oraciones, lo concluye e interpreta así: “Es decir, no pena o piedad. No angustia desvelada. Sólo rencor. Y esto en una madre. Casi parece imposible creerlo. No hay por qué seguir.” (298) En otros ejemplos como que recuerdan el fluir de la conciencia, aunque sin el manido recurso de la omisión de los signos de puntuación. Es Rosario Rexach pensando, sólo que a través de la lectura descubrimos que habíamos estado pensando lo mismo, aunque probablemente sin palabras, en ese lugar del pensamiento inefable que llamamos alma. Véase el siguiente ejemplo de su epílogo a Dos figuras cubanas y una sola actitud:

Jorge Mañach ha muerto. Y ha muerto increíblemente en el exilio. En un exilio por demás doloroso. Los anteriores no habían sido realmente exilios. Eran otra cosa. Eran suceso exterior. Pura peripecia. El alma no estaba comprometida en ellos de la misma manera. Habían sido exilios debidos siempre a la falla de un mecanismo exterior. Y en tal sentido dejaban intacta la esperanza y fuerte la ilusión. El de ahora es otra cosa. Es un exilio de intimidad. Yo sé que la frase casi parece un sinsentido. Pero es así. Pues todos, quien más, quien menos, somos exilados de una gran ilusión. Jamás pudimos presentir por eso que fuera tan desoladora la realidad que tendríamos que confrontar. Y exigía una fortaleza de titanes. Muchos han caído en el camino. Pero el más ilustre ha sido y será, seguramente, Jorge Mañach.(236)

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