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La presencia de Goethe en la obra y en el ideario martianos (cont.)

La influencia de la cultura alemana y de Goethe en la vida y obra de José Martí se hacen evidentes en época muy temprana de su vida. En 1871 Martí es desterrado por primera vez a España, y en tierra española continúa sus estudios en las universidades de Madrid y Zaragoza, entre 1872 y 1874. Es en esa etapa de joven estudiante que Martí escribe su drama teatral Adúltera. Martí, contrariamente a lo que pudiera esperarse, da nombres alemanes a los personajes de esta obra: Grosserman, Posserman, Freund y Fleisch.

El intelectual cubano Manuel Ichaso(1) cree advertir la influencia de Goethe en esta obra de Martí en cuanto al uso del soliloquio como vehículo para la presentación de los personajes. Por su parte, Gonzalo de Quesada y Miranda, quien tuvo a su cargo la compilación de las obras martianas, considera que la obra en cuestión refleja la influencia tanto de Goethe como de la cultura alemana.

Quesada y Miranda, que residió y estudió varios años en Alemania cuando su padre, Gonzalo de Quesada y Aróstegui, íntimo amigo y colaborador de Martí, fue nombrado embajador de Cuba en ese país, ofrece una interesante valoración de la influencia de la cultura alemana, en particular de Goethe, en la obra del Maestro. Al respecto Quesada y Miranda señala:

Entiendo existen muchos puntos de contacto entre Goethe y Martí, a pesar de haber sido tan distintas, sobre todo exteriormente, sus vidas. No es del todo sorprendente el uso de nombres alemanes por Martí para los personajes de su drama. Al contrario de lo que generalmente quiere demostrarse, Martí estudió con gran amor e interés todas las manifestaciones intelectuales alemanas, asegurándose que dominaba el idioma de Kant, Hegel y Schopenhauer, aunque es imposible precisar hasta que grado.

Mantengo que su profundo conocimiento de la cultura alemana influyó grandemente en su desarrollo mental y moral, y que es arriesgado, sino falso y amañado, darle un lugar preferente en el mismo a su educación circunstancialmente española.(2)

En Madrid, en el mes de marzo de 1872, cuando comienza a gestarse la idea de escribir Adúltera, Martí refleja su conocimiento de la obra de Goethe en uno de los numerosos apuntes que han llegado hasta nosotros. Aquí analiza la obra del poeta español José de Espronceda (1808-1842), y la compara con la de Goethe:

Veamos a Adán, la esencia de lo que todos consideran como su mejor creación.-El viejo que misteriosa y fanáticamente recobra el vigor en los afectos y la belleza en las formas de la juventud ¿no es quizás la copia del Fausto sublime de Goethe?(3)

En el desempeño de su profesión de periodista en México, país al cual se traslada Martí en 1875, al concluir sus estudios universitarios en España, escribe una crítica sobre el libro Páginas de Versos del poeta cubano Atenor Lescano, quien se hallaba exiliado en Mexico, para lo cual se apoya en la obra de Goethe:

No es de los que luchan por desasirse de sí mismos: es de los que sienten en vida necesidad afectuosa de ir perpetuamente apoyados en el deber y en el cariño: son almas apacibles y serenas: no son espíritus terribles, devorados, desesperados, tormentosos. Sería más el Adán de Milton que el Fausto de Goethe. Alma serena, gusta de la paz. Alma la de Fausto fiera, ¿quién sabe lo que adivina, lo que anhela y lo que busca? Dios caído, tiembla y ruge. Los otros son hombres buenos que van yendo apaciblemente hasta Dios.(4)

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