Historia
Fusilamiento de Los Estudiantes de Medicina, (cont.)
SÓLO LOS CUBANOS SON CULPABLES
Los españoles que había entre los estudiantes fueron puestos en libertad. Uno de los estudiantes fusilados ni siquiera estaba en el cementerio en la fecha de la alegada profanación. Tan sólo Federico Capdevila, un noble oficial del ejército, encargado de la defensa de los estudiantes, tuvo el coraje de pronunciar en el juicio unas pocas y valientes palabras, por las que escasamente escapó de pagar con su vida a manos de la turba, poco dispuesta a aceptar algo que no fuera un final sangriento.
El general Crespo, que estaba a la cabeza del gobierno y que firmó la sentencia de muerte estando convencido de la infamia, ha dicho que “para hallar una comparación apropiada a las proposiciones que le hicieron algunos de los dirigentes de los amotinados sería necesario retroceder a los días más negros de la Revolución Francesa”. Son, ciertamente, las palabras del General las que usamos aquí. Miles de hombres armados llenaban las calles día y noche, rodeaban la prisión, colmaban los corredores del palacio de gobierno, gritaban continuamente pidiendo la muerte de los estudiantes y lograron que el gobierno cediera a sus demandas encubierto por un juicio en consejo de guerra que celebró sus sesiones amenazado por las bayonetas de los quebrantadores de la ley.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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