Amigos
José Martí y Juan Gualberto Gómez por William Fountain, (cont.)
Azcárate tenía ascendiente sobre las autoridades colonialista de la Isla, y al parecer contribuyó a que el Capitán General Ramón Blanco y Erenas, Marqués de Peña Olata, decidiera que a Martí se le sacara muy pronto de la cárcel y se le enviara a España como deportado, lo que sucedió ocho días después de su arresto; salió en el vapor Alfonso XII. Más tarde, Juan Gualberto fue apresado, y se le deportó a España en 1880.
Juan Gualberto permaneció en España, en calidad de deportado desde 1880 hasta 1890. Cuando él llegó a España, ya Martí había logrado escaparse y vuelto a América y cuando Gómez regresó a Cuba en 1890, los rumbos de ambos amigos se habían distanciado tanto que no mantenían correspondencia.
Nuevamente van a entrar en contacto. Martí, en su carácter de delegado del Partido Revolucionario Cubano, designó comisionado a don Gerardo Castellanos para cumplir una delicada misión en Cuba. En agosto de 1892, llegó Castellanos a La Habana, y en libro dedicado a relatar esa tarea, escribe su hijo:
Sin perder un minuto se encaminó a visitar en La Lucha, en O’Reilly número 9, a Juan Gualberto Gómez, que si bien todavía no fungía de agente del Partido Revolucionario en occidente, puesto que no se habían tendido a la Isla los hilos de la nueva organización, era por derecho propio, por su vinculación con Martí, representante potencial de la revolución en marcha.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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