Juicios sobre José Martí
José Martí por Enrique Collazo, (cont.)
No había dinero, pero Quesada confiaba obtenerlo de las emigraciones de Suramérica. Martí tenía seguridad de conseguirlo en México. Pero para ellos se necesitaban tres o cuatro meses, y los hombres de Cuba no querían o no podían esperar más tiempo, y por otra parte era imposible explicarles la verdadera situación del Partido Revolucionario, porque ello traería como consecuencia inevitable, la ruina total del proyecto.
Por lo pronto lo más preciso era burlar a la policía que olfateaba el rastro de los conspiradores; y más tarde, sacar a Manuel Mantilla y a Patricio Corona que estaban a bordo del Lagonda cuando fue sorprendido el barco, y a quienes Charles Hernández había escondido preventivamente en casa de un americano amigo suyo.
Entretanto la policía practicaba registros en algunas casas cubanas, más por fortuna nadie conocía en Jacksonville ni a Martí, ni a sus compañeros, que por otra parte figuraban con nombres supuestos en los libros de los hoteles.
Fragmentos de Cuba
independiente, La Habana, 1900.
Revista Cubana,
ob. cit., pp. 422-429.
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