Físico de José Martí

Cómo era Martí, (cont.)

En éste, como en otros casos Martí actuó sin jactancia, pero él, pese a que nos lo quieren pintar algunos, con gran perjuicio por cierto para su figura, como manso y humilde, sabía siempre responder a cuanto agravio, directo o velado, se le hacía. Ejemplo elocuente de ello es el final de su serena respuesta a la ofensiva carta que le mandara Enrique Collazo y en la que le dice, en reto, que “no habrá que esperar la manigua, señor Collazo, para darnos las manos; sino que tendré vivo placer en recibir de usted una visita inmediata, en el plazo y país que a usted le parezcan convenientes”. Por mediación de prominentes emigrados de Tampa y Cayo Hueso el duelo no llegó a efectuarse, y años después el propio Collazo fue el primero en reconocer la injusticia de sus acusaciones contra Martí.

Pero, volviendo a detalles más íntimos de la vida de Martí, conviene señalar que era frugal en la mesa, aunque le agradaba el buen comer y lo hacía con gusto. Conocía los misterios de todos los platos famosos del mundo como el mejor de los cocineros. Sabía catar los vinos, y gustaba de saborear una buena copa de Tokay, aunque su bebida predilecta era el vino Mariani, el reconstituyente de moda en aquella época.

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