Infancia de José Martí
La casa natal de José Martí, (cont.)
Como podemos apreciar, el alquiler de la casa era bastante elevado para la
época, pero no debemos olvidar que el Barrio de Paula, al construirse
la vivienda, era aún lugar de residencia de familias más o menos
acomodadas y no pocas de la gran aristocracia criolla. En otras palabras,
al ocuparla los esposos Martí-Pérez el Barrio, ya no era ni
económica ni socialmente el mismo de años atrás, pues
ente 1810 y 1852 había venido decayendo hasta convertirse en un Barrio
de gente humilde. Esto se debió a la desaparición de los numerosos
astilleros que existían en la parte cercana de la bahía habanera,
en cuyos alrededores habitaba la mayoría de los trabajadores especializados
en construcciones navales, quienes cobraban un buen salario, y trasladaron
sus residencias hacia lugares de extramuros o para el poblado de Regla, donde
no se afectaban económicamente. Además, todos aquellos residentes
de dicho Barrio con alguna visión de futuro y que poseían los
medios económicos suficientes, fueron hacia la parte exterior de la
Muralla, a extramuros como solía decirse, hacia donde había
comenzado a emigrar una buena parte de ellos. Hoteles, teatros, circos y cafés
de importancia, por ejemplo, los circos-teatros de Albizu y de Villanueva,
el Gran Teatro Tacón y los Cafes de Escauriza y de El Louvre, ya se
asentaban más allá de la Puerta de Monserrate, la que para entonces
no cerraba en horas de la noche, y daba vida y movimiento a la nueva Habana.
De este éxodo no se quedó fuera la aristocracia criolla, que
buscó también la forma de huir del caldeado ambiente de intramuros.
Los poblados del Cerro y de Jesús del Monte y sus correspondientes
calzadas adoquinadas, pronto se llenaron de hermosas y confortables quintas
residenciales, de las que algunas muestran aún su belleza centenaria.
Otros no fueron tan lejos, y siguieron el ejemplo de Domingo Aldama, levantando
sus lujosas residencias en el entonces denominado Paseo de San Luis Gonzaga,
posteriormente Calzada de la Reina y hoy Avenida Simón Bolívar.
Ya en los años 1840 sería el lugar de moda para las familias
adineradas, el Paseo Isabel II, en la actualidad Paseo del Prado, construido
por el capitán general Miguel Tacón en el llamado Paseo Militar,
por el hecho de ser una gran explanada donde solían hacer sus prácticas
parte del ejército español y grupos de los tristemente célebres
Cuerpos de Voluntarios.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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