Muerte de José Martí

El entierro de José Martí

El cadáver de Martí trataron de rescatarlo inútilmente los patriotas cubanos. Fue llevado al caserío de Remanganaguas donde lo examinó y embalsamó el Dr. Valencia, español, el 23 de mayo. El 26 se llevó a cabo el entierro a las nueve de la mañana, después de levantar el acta correspondiente, en el Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. El historiólogo cubano José Duarte Oropesa (Historiología cubana, página 280, publicado en 1989), reconoce que hay que “rendir tributo a la hidalguía demostrada por el coronel español, Ximénez de Sandoval”, que al frente de una tropa en dicho cementerio le rindió honores al caído en Bocas de Dos Ríos. Primeramente invitó a los presentes en las exequías “a que dijeran las palabras de duelo funeral que deseasen y al no recibir respuesta alguna, pronunció una breve oración que hacía honor a la España de los Grandes Capitanes, de los oficiales Federico de Cápdevila y Nicolás Estévanez cuando el fusilamiento de los estudiantes del 71... “Señores: Cuando pelean hombres de hidalga condición, como nosotros, desaparecen odios y rencores. Nadie que se sienta inspirado de nobles sentimientos deben ver en estos yertos despojos, un enemigo, sino un cadáver. Los militares españoles luchan hasta morir, pero también tienen consideración para con el vencido, y honores para los muertos”.

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