“...se puede añadir que si ya tenemos ahora un problema
del Sur que nos perturba más o menos, lo tendríamos más complicado si admitiésemos
a Cuba en la Unión, con cerca de un millón de negros, muy inferiores a los
nuestros en punto a civilización, y a quienes se ha de habilitar, por supuesto,
con el voto, y colocar políticamente al nivel de sus antiguos dueños.”
The Evening Post
The Manufacturer
The Evening
Post
Vindicación
de Cuba
Anexionismo: Cuba y los EEUU
UNA OPINIÓN PROTECCIONISTA SOBRE LA ANEXIÓN
DE CUBA: The Evening Post, New York, 21 de marzo de 1889, (cont.)
La población se divide en tres clases: españoles, cubanos
de ascendencia española, y negros. Los españoles están probablemente menos
preparados que los hombres de ninguna otra raza blanca para ser ciudadanos
americanos. Han gobernado a Cuba siglos enteros. La gobiernan ahora casi con
los mismos métodos que han empleado siempre, métodos en que se juntan el fanatismo
a la tiranía, y la arrogancia fanfarrona a la insondable corrupción. Lo menos
que tengamos de ellos, será lo mejor. Los cubanos no son mucho más deseables.
A los defectos de los hombres de la raza paterna unen el afeminamiento, y
una aversión a todo esfuerzo que llega verdaderamente a enfermedad. No se
saben valer, son ociosos, de moral deficiente, e incapaces por la naturaleza
y la experiencia para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía de una
república grande y libre. Su falta de fuerza viril y de respeto propio está
demostrada por la indolencia con que por tanto tiempo se han sometido a la
opresión española; y sus mismas tentativas de rebelión han sido tan lastimosamente
ineficaces, que se levantan poco de la dignidad de una farsa. Investir a semejantes
hombres con la responsabilidad de dirigir este gobierno, y darles la misma
suma de poder que a los ciudadanos libres de nuestros Estados del Norte, sería
llamarlos al ejercicio de funciones para las que no tienen la menor capacidad.
Todo esto lo reiteramos con énfasis nosotros, y aun se puede añadir que si ya tenemos
ahora un problema del Sur que nos perturba más o menos, lo tendríamos más
complicado si admitiésemos a Cuba en la Unión, con cerca de un millón de negros,
muy inferiores a los nuestros en punto a civilización, y a quienes se ha de
habilitar, por supuesto, con el voto, y colocar políticamente al nivel de
sus antiguos dueños. Si Mr. Chandler y el Gobernador Foraker pueden a duras
penas soportar el espectáculo que diariamente contemplan en los Estados del
Sur, de negros defraudados del voto, cuáles serían sus padecimientos cuando les cayese también sobre los hombros la nueva
responsabilidad de Cuba? ¡Imagínese una Comisión especial del Senado yendo a Cuba a recoger pruebas del fraude
del voto negro! En primer lugar, las dificultades del idioma serían invencibles,
porque el español que se habla en los ingenios es más difícil de aprender
que el de las provincias vascongadas. El informe de semejante Comisión sería
burlesco de veras, o pondría al Congreso en angustiosos apuros.
Lo probable es que nos veamos libres de un castigo tal
como la anexión de Cuba, por la negativa de España a vender la Isla. Un despacho
de Madrid dice que el Ministro Moret, respondiendo ayer a una interpelación
en el Senado, declaró que España no aceptaría tratar sobre oferta alguna de
los Estados Unidos para la compra de la Isla; y como si esta afirmación no
fuera terminante, añadió que no había dinero bastante en el Universo entero
para comprar la porción más pequeña de los dominios españoles. Esta declaración
cierra probablemente por los cuatro años próximos la cuestión de Cuba; y nos
deja el sobrante del Tesoro tan amenazador como siempre.
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©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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