Anexionismo: Cuba y los EEUU
“VINDICACIÓN DE CUBA” por José
Martí
Sr. Director de The Evening Post.
Señor:
Ruego a usted que me permita referirme en sus columnas
a la ofensiva crítica de los cubanos publicada en The
Manufacturer de Filadelfia, y reproducida con aprobación en
su número de ayer.
No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de
Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee
ver su país unido a otro donde los que guían la opinión
comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a
la política fanfarrona o la desordenada ignorancia. Ningún cubano
honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por
el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su
virtud y desprecia su carácter. Hay cubanos que por móviles
respetables, por una admiración ardiente al progreso y la libertad,
por el presentimiento de sus propias fuerzas en mejores condiciones políticas,
por el desdichado desconocimiento de la historia y tendencias de la anexión,
desearían ver la Isla ligada a los Estados Unidos. Pero los que han
peleado en la guerra, y han aprendido en los destierros; los que han levantado,
con el trabajo de las manos y la mente, un hogar virtuoso en el corazón
de un pueblo hostil; los que por su mérito reconocido como científicos
y comerciantes, como empresarios e ingenieros, como maestros, abogados, artistas,
periodistas, oradores y poetas, como hombres de inteligencia viva y actividad
poco común, se ven honrados dondequiera que ha habido ocasión
para desplegar sus cualidades, y justicia para entenderlos; los que, con sus
elementos menos preparados, fundaron una ciudad de trabajadores donde los
Estados Unidos no tenían antes más que unas cuantas casuchas
en un islote desierto; ésos, más numerosos que los otros, no
desean la anexión de Cuba a los Estados Unidos. No la necesitan. Admiran
esta nación, la más grande de cuantas erigió jamás
la libertad; pero desconfían de los elementos funestos que, como gusanos
en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de
destrucción. Han hecho de los héroes de este país sus
propios héroes, y anhelan el éxito definitivo de la Unión
Norte-Americana, como la gloria mayor de la humanidad; pero no pueden creer
honradamente que el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza,
y el júbilo prolongado de una victoria terrible, estén preparando
a los Estados Unidos para ser la nación típica de la libertad,
donde no ha de haber opinión basada en el apetito inmoderado de poder,
ni adquisición o triunfos contrarios a la bondad y a la justicia. Amamos
a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting.
1 2
3 4
5 6
>
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
webmaster@jose-marti.org
Tel.: 239-455-8407
Acceso Gratis: 1-888-CANTARÉ (226-8273)