
Sobre la mujer cubana:
“... la “señora” se puso a trabajar; la dueña
de esclavos se convirtió en esclava; se sentó detrás
de un mostrador; cantó en las iglesias; ribeteó ojales por cientos;
cosió a jornal; rizó plumas de sombrerería; dio su corazón
al deber; marchitó su cuerpo en el trabajo: ¡éste es el
pueblo “deficiente en moral”!”
“No es de esperar, para honra de la especie humana,
que la nación que tuvo la libertad por cuna, y recibió durante
tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado de
este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.”
José Martí
The
Manufacturer
The Evening
Post
“Vindicación
de Cuba”
Anexionismo: Cuba y los EEUU
“VINDICACIÓN DE CUBA” por José
Martí, (cont.)
Estamos incapacitados por la naturaleza y la experiencia
para cumplir con las obligaciones de la ciudadanía de un país
grande y libre”. Esto no puede decirse en justicia de un pueblo que
posee-junto con la energía que construyó el primer ferrocarril
en los dominios españoles y estableció contra un gobierno tiránico
todos los recursos de la civilización-un conocimiento realmente notable
del cuerpo político, una aptitud demostrada para adaptarse a sus formas
superiores, y el poder, raro en las tierras del trópico, de robustecer
su pensamiento y podar su lenguaje. La pasión por la libertad, el estudio
serio de sus mejores enseñanzas; el desenvolvimiento del carácter
individual en el destierro y en su propio país, las lecciones de diez
años de guerra y de sus consecuencias múltiples, y el ejercicio
práctico de los deberes de la ciudadanía en los pueblos libres
del mundo, han contribuido, a pesar de todos los antecedentes hostiles, a
desarrollar en el cubano una aptitud para el gobierno libre tan natural en
él, que lo estableció, aun con exceso de prácticas, en
medio de la guerra, luchó con sus mayores en el afán de ver
respetadas las leyes de la libertad, y arrebató el sable, sin consideración
ni miedo, de las manos de todos los pretendientes militares, por gloriosos
que fuesen. Parece que hay en la mente cubana una dichosa facultad de unir
el sentido a la pasión, y la moderación a la exuberancia. Desde
principios del siglo se han venido consagrando nobles maestros a explicar
con su palabra, y practicar en su vida, la abnegación y tolerancia
inseparables de la libertad. Los que hace diez años ganaban por mérito
singular los primeros puestos en las Universidades europeas, han sido saludados,
al aparecer en el Parlamento español, como hombres de sobrio pensamiento
y de oratoria poderosa. Los conocimientos políticos del cubano común
se comparan sin desventaja con los del ciudadano común de los Estados
Unidos. La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre
a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la familiaridad en
práctica y teoría con las leyes y procedimientos de la libertad,
habituarán al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas en
que la recibirá de sus opresores. No es de esperar, para honra de la
especie humana, que la nación que tuvo la libertad por cuna, y recibió
durante tres siglos la mejor sangre de hombres libres, emplee el poder amasado
de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado.
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