Historia
Conflicto entre José Marti y Enrique Collazo
No; no es posible que usted comprenda lo que es, en toda su fuerza, el cumplimiento del deber; pues que en el momento preciso en que todo le obligaba a cumplirlo, pudo más en usted el amor a sí propio que el amor a Cuba. Y, sin embargo, hoy es usted patriota, y valiente, y héroe, y hasta orador. Y hoy es usted un prohombre cubano; la representación metafórica del patriotismo; sospecho que hasta mártir, un Bolívar en perspectiva; y nosotros... nosotros “estamos a paga del gobierno español”.
¡Cómo cambian los tiempos, señor Martí!... ¿Tenemos nosotros la culpa de que usted no prosperase en su bufete de abogado, o de que orientales y camagüeyanos no lo llevasen con sus sufragios a los escaños del parlamento español? ¿Qué le hemos de hacer, si usted por más que diga, no puede borrar su pasado? Pero si usted quiere ser cubano póstumo, o guapo, después que ha pasado el peligro, séalo en buena hora; pero déjenos en paz. Quien tanto miedo tuvo a sacrificar su vida cuando Cuba lo exigía, respete y no importune a los que por Cuba expusimos la cabeza una y mil veces.
Haga usted discursos; hable cuanto quiera; viva como mejor le acomode; que a nosotros no nos importa como vive cada cual. Sepa usted, señor Martí, que aquí, cara a cara del gobierno, nosotros conservamos nuestro carácter de cubanos y de revolucionarios; que no hemos hecho transacción alguna que desdiga o empañe nuestros antecedentes; que somos hoy lo que éramos en 1878; pero sepa al mismo tiempo que no rebajamos nuestra condición adulando a un pueblo incrédulo para arrancarle sus ahorros; que pedimos nuestro sustento al trabajo; que vivimos con la satisfacción del deber cumplido, pudiendo decir con orgullo: a nadie tememos; a nadie debemos; a nadie adulamos.
Si de nuevo llegase la hora del sacrificio, tal vez no podríamos estrechar la mano de usted en la manigua de Cuba; seguramente porque entonces continuará usted dando lecciones de patriotismo en la emigración, a la sombra de la bandera americana.(5)
De usted, S. S. Q. B. S. M.
Enrique Collazo(6).
Firman, por estar conformes:
José Ma. T. Aguirre(7), Francisco Aguirre, Manuel Rodríguez.
(5) Como puede verse en el Capítulo IV de este trabajo, la valiente respuesta de Martí, éste tomó como un reto la parte final de la carta, lo que ocasionó que los emigrados cubanos de Cayo Hueso comisionaran a Teodoro Pérez y Tamayo y a Ramón Dobarganes y Sotolongo, a fines de enero de ese año, para que viajaran a La Habana a conversar con el comandante Collazo y dejar resuelto el desagradable incidente.
(6) Enrique Collazo y Tejada nació en Santiago de Cuba, el 28 de mayo de 1848-murió en La Habana, el 13 de marzo de 1925. Se encontraba en España cursando estudios militares cuando estalla la revolución en Cuba y, deseoso de unirse a ella, parte para Francia; de allí viaja a los Estados Unidos, y se enrola como soldado en la expedición del Perrit, comandada por el general Thomas Jordan, que desembarca en Cuba en mayo de 1869. Al concluir la guerra, por sus méritos militares, ostentaba el grado de Comandante. En compañía del general Gómez parte para Jamaica, y en 1887 regresa a Cuba y continúa conspirando hasta el 15 de noviembre de 1894 cuando, en representación de los revolucionarios de la Isla, se dirige a Nueva York, donde junto con Martí y el general Mayía Rodríguez, enviado especial del General en Jefe Máximo Gómez, firma el plan y la orden de alzamiento. Vence múltiples dificultades, pero logra desembarcar en Varadero el 17 de marzo de 1896, y termina la guerra como General. Fue además, representante a la Asamblea Constituyente de la Yaya en 1897.
(7) José María T.
Aguirre y Valdés (La Habana, 22 ago. 1843-Loma de Jaruco, La Habana,
29 dic. 1896). Al estallar la guerra en 1868, marcha al extranjero; regresa
a Cuba en la expedición del Galvanic para incorporarse a la lucha independentista
en la que alcanza el grado de Teniente Coronel. Deportado a España,
es liberado al firmarse la paz del Zanjón. Forma parte de los conjurados
en la Guerra Chiquita; pero fracasada esta, regresa posteriormente a La Habana.
El 24 de febrero de 1895, al lanzarse en Baire, Oriente, el grito de Independencia
o Muerte, es apresado, pero lo liberan más tarde. Viaja a los Estados
Unidos, de donde el 10 de noviembre de ese año parte en unión
del general Francisco Carrillo al frente de una expedición, que seis
días después los dejaría en las costas orientales de
la Isla. Se incorpora otra vez a la lucha emancipadora en la que, luego de
participar en algunos combates victoriosos, en la provincia de La Habana,
enferma gravemente y muere.
1. Discurso pronunciado por José Martí en Tampa, el 26 de noviembre de 1891.
2. Carta del Comandante Enrique Collazo a José Martí, desde La Habana, el 6 de enero de 1892.
3. Carta del CLUB MARTIR DE SAN LORENZO a José Martí, desde Cayo Hueso, el 10 de enero de 1892.
4. Carta de José Martí a Enrique Collazo, desde Nueva York, el 12 de enero de 1892.
5. Carta del Coronel Manuel Sanguily a José Martí, desde La Habana, el 21 de enero de 1892.
6. Carta del Comandante Enrique Collazo a José Martí, desde La Habana, el 24 de enero de 1892.
7. Carta de José Martí a Fernando Figueredo, desde Nueva York, el 9 de febrero de 1892.
8. Carta de José
Martí al General Enrique Collazo desde New York, 8 de mayo de 1894.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
Tel.: 239-455-8407
