Cartas históricas-Antonio Maceo
[Montecristi, marzo 16 de 1895]
Sr. Tomás Estrada Palma
Mi amigo muy querido:
Es Manuel carta viva, y él le contará mucho de mí, porque me ha visto vivir, y morir más-en estos días. Oigalo, y no le pierda palabra. Yo creo que al fin, podré poner el pie en Cuba, como un verdadero preso. Y de ella, se me echará, sin darme ocasión a componer una forma viable de gobierno ni a ajustar, como hubiera sido mi oficio, las diferencias ya visibles entre los que no entienden que para defender la libertad se debe comenzar abdicando de ella, -y los que a la misma libertad entregan, y vuelven la espalda, si no les viene en beneficio propio. Entre las realidades funestas, y las rebeldías imprudentes, me hubiera puesto yo, como me he puesto ahora: que no se me permitirá. ¿Qué rogarle desde ahora, sino que con el peso de sus declaraciones y de su respeto, contribuya desde ahí, y pronto, y de modo resonante, y del más eficaz y solemne que le ocurra, a impedir que en Cuba se prohiba, como se quiere ya prohibir, toda organización de la guerra que ya lleve en sí una república, que no sea la sumisión absoluta a la regla militar, a la que de antemano y por naturaleza se opone el país, y que detendría-o acaso cerraría totalmente el paso de las armas libertadoras? Esta es la ocasión y Ud. tiene voz de padre, y hallará modo, si lo cree oportuno, de hacerla oír discretamente. En mí, no pienso: tendré que poner de lado enteramente mi persona, para lograr tal vez, con la supresión de ella,
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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