Discursos de José Martí

Discurso en conmemoración del 10 de octubre de 1868, en el Masonic Temple, Nueva York, el 10 de octubre de 1887.

Nota de los Editores: Nuestra página tiene como objetivo unir y no dividir a los hijos de Cuba. Todo cubano debería leer este discurso escrito por José Martí hace más de casi siglo y medio, tanto los que han vivido en el sistema de la Isla como también los que viven en la diáspora.

Señoras y señores:

Más me embarazan que me ayudan estos aplausos cariñosos, porque en vez de estímulos que la enardezcan, tiene mi alma, sacudida en este instante como por viento de tormenta, necesidad de reducir su emoción a la estrechez de la palabra humana. Esta fecha, este religioso entusiasmo, la presencia-porque yo siento en este instante sobre todos nosotros la presencia de los que en un día como éste abandonaron el bienestar para obedecer al honor-de los que cayeron sobre la tierra dando luz, como caen siempre los héroes, exige de los labios del hombre palabras tales que cuando no se puede hablar con rayos de sol, con los transportes de la victoria, con el júbilo santo de los ejércitos de la libertad, el único lenguaje digno de ella es el silencio. No sé que haya palabras dignas de este instante. “¡Demajagua!”, decía uno de nuestros oradores: “¡plegaria!”, decía otro: ¡así es como debemos conmemorar aquella virtud, con los acentos de la plegaria! Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella: cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos: “¡Ya sois libres!” ¿No sentía, como estoy yo sintiendo, el frío de aquella sublime madrugada? . . . ¡Para ellos, para ellos todos esos vítores que os arranca este recuerdo glorioso! ¡Gracias en nombre de ellos, cubanas que no os avergonzáis de ser fieles a los que murieron por vosotras: gracias en nombre de ellos, cubanos que no os cansáis de ser honrados!

¿Por qué estamos aquí? ¿Qué nos alienta, a más de nuestra gratitud, para reunirnos a conmemorar a nuestros padres? ¿Qué pasa en nuestras huestes, que el dolor las aumenta y se robustecen con los años? ¿Será que, equivocando los deseos con la realidad, desconociendo por la fuerza de la ilusión o de nuestra propia virtud las leyes de naturaleza que alejan al hombre de la muerte y el sacrificio, queramos infundir con este acto nuestro, con este ímpetu, con este anuncio, esperanzas que son culpas cuando pueden costar la vida al que las concibe, y el que las pregona no puede realizarlas? ¿Será que sometiendo como vulgares ambiciosos el amor patrio al interés personal o la pasión de partido, estemos tramando con saña enfermiza el modo de echar inoportunamente sobre nuestra tierra una barcada de héroes inútiles, impotentes acaso para acelerar la agregación inevitable de las fuerzas patrias, aun cuando llevasen, con la gloria de su intrepidez, el conocimiento político y la cordial grandeza que han de sustentarla? No: ni la debilidad nos trae aquí, ni la temeridad. ¿No nos aflijimos, no nos buscamos unos a otros, no nos adivinamos en los ojos un llanto de sangre, no andamos con la mano impaciente, con el dolor de la carne herida en nuestra carne, en cuanto sabemos de alguna nueva tristeza de la patria, de algún peligro de los que allá viven, de alguna ofensa a los que allá nos desconocen, del sacrificio estéril de algún valiente infortunado? ¿No nos regocijamos noblemente cuando se espera de nuestros mismos dominadores una concesión de justicia, un bien parcial, que aunque lastime nuestras aspiraciones grandiosas, aunque retarde nuestro ideal

1 2 3 4 5 6 7 8 >

Preguntas Frecuentes
Libro de Visitas
Boletín de Noticias
Tienda en Línea

Inicio de sección
Intrducción a Discursos
Premio "José Martí"
Tienda en línea

“...exige de los labios del hombre palabras tales que cuando no se puede hablar con rayos de sol, con los transportes de la victoria, con el júbilo santo de los ejércitos de la libertad, el único lenguaje digno de ella es el silencio. No sé que haya palabras dignas de este instante. "

José Martí Educational Foundation, Inc.
Organización sin fines de lucro 501c3. ¡Por favor, ayúdanos!

$5.00