Discursos de José Martí
Discurso pronunciado por José Martí el 26 de noviembre de 1891 en Tampa, (cont.)
¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento
de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número
de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta
sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: ¡Mienten!
Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano,
y digo:-¡Mienten!
¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos
en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén(8)
diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana,
y de sagaz(9)
y experimentado el juicio de Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades
viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de
pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones
apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al
que diga que de nuestros veteranos hay que esperar ese amor criminal de sí,
ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua(10)
a su país, le digo:-¡Mienten!
¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? -Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizar(11) el miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía(12) basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:-¡Mienten!
(8)Desprecio, indiferencia.
(9)Prudente, precavido.
(10)Injusta.
(11)Avivar pasiones.
(12) Mamífero roedor de las Antillas. Es muy
miedoso y cobarde.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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