Discursos de José Martí
Discurso pronunciado por José Martí el 26 de noviembre de 1891 en Tampa, (cont.)
¿Al que más ha sufrido en Cuba por la privación de la
libertad le tendremos miedo, en el país donde la sangre que derramó
por ella se la hecho amar demasiado para amenazarla? ¿Le tendremos
miedo al negro, al negro generoso, al hermano negro, que en los cubanos que
murieron por él ha perdonado para siempre a los cubanos que todavía
lo maltratan? Pues yo sé de manos de negro que están más
dentro de la virtud que las de blanco alguno que conozco: yo sé del
amor negro a la libertad sensata, que sólo en la intensidad mayor y
natural y útil se diferencia del amor a la libertad del cubano blanco:
yo sé que el negro ha erguido el cuerpo noble, y está poniéndose
de columna firme de las libertades patrias. Otros le teman: yo lo amo: a quien
diga mal de él, me lo desconozca, le digo a boca llena:-¡Mienten!.
¿Al español en Cuba habremos de temer? ¿Al español
armado, que no nos pudo vencer por su valor, sino por nuestras envidias, nada
más que por nuestras envidias? ¿Al español que tiene
en el Sardinero(13)
o en La Rambla(14)
su caudal y se irá con su caudal, que es su única patria; o
al que lo tiene en Cuba, por apego a la tierra o por la raíz de los
hijos, y por miedo al castigo opondrá poca resistencia, y por sus hijos?
¿Al español llano, que ama la libertad como la amamos nosotros,
y busca con nosotros una patria en la justicia, superior al apego a una patria
incapaz e injusta, al español que padece, junto a su mujer cubana,
del desamparo irremediable y el mísero porvenir de los hijos que le
nacieron con el estigma de hambre y persecución, con el decreto de
destierro en su propio país, con la sentencia de muerte en vida con
que vienen al mundo los cubanos? ¿Temor al español liberal y
bueno, a mi padre valenciano, a mi fiador montañés, al gaditano(15)
que me velaba el sueño febril, al catalán que juraba y votaba
porque no quería el criollo huir con sus vestidos, al malagueño
que saca en sus espaldas del hospital al cubano impotente, al gallego que
muere en la nieve extranjera, al volver de dejar el pan del mes en la casa
del general en jefe de la guerra cubana? ¡Por la libertad del hombre
se pelea en Cuba, y hay muchos españoles que aman la libertad! ¡A
estos españoles los atacarán otros: yo los ampararé toda
mi vida! A los que no saben que esos españoles son otros tantos cubanos,
les decimos:-¡¡Mienten!!
(13)Barco de pescar sardinas.
(14)Muelle. Andén a orillas del mar.
(15)Natural de Cádiz.
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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