Discursos de José Martí
Discurso leído por José Martí el 28 de febrero de1879 en el Liceo de Guanabacoa para honrar la memoria del poeta cubano Alfredo Torroella., (cont.)
Con Alfredo Torroella llegó a la buena Mérida un hombre vigoroso. Creció en el mar, a solas con el destierro, el bardo joven. Aquellos campos vastos y elegantes, aquel hogar caliente, aquel lenguaje nuevo, aquella vida largo tiempo soñada, aquella atmósfera tanto tiempo apetecida, dieron súbito temple al peregrino:-y, empuñando el bordón del caminante, como acero flamígero moviólo a los ojos de los vehementes meridanos. Cantó a sus poetas y a sus palmas-poetas de las selvas.
A cuánto noble y grande halló: ¡nada más bello que poder amar a aquel a quien se tiene algo que agradecer! . . . Y fuese cargado de laureles, fatigando al mar con poderosos pensamientos, a la noble México.
¡Sea con respeto y vivísimo amor oído tu nombre, tierra amiga!-¡Sepulcro de Heredia! ¡Inspiración de Zenea! ¡Tumba de Betancourt! ¡Abrigo fraternal y generoso, prepara tus montañas, viste el valle de fiesta, da la lira a los bardos, borda el río de flores, ciñe de lirios la cresta del torrente, calienta bien los hielos de tus cumbres! . . . ¡Te ama Cuba! . . . ¡Y entre pueblos hermanos, todas las flores deben abrirse el día del abrazo primero del amor! . . . ¡Tu rica Veracruz nos dio sustento, labores San Andrés, aplausos México! ¡Tu pan no nos fue amargo, tu mirada no nos causó ofensa! ¡Bajo tu manto me amparé del frío! . . . ¡Gracias, México noble, en nombre de los ancianos que en ti duermen, en nombre de los jóvenes que en ti nacieron, en nombre del pan que nos diste, y con el amor de un pueblo te es pagado!
©1998 Hilda Luisa Díaz-Perera
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